viernes, 11 de febrero de 2011

PONERSE EN EL LUGAR DEL CLIENTE. EL QUIZ DE LA CUESTIÓN

Supongo que como a mí, y como a cualquier persona que se dedique a vender algo te habrá pasado que al hablar con un cliente hayas pensado: "¿cómo no puede saber esto?" o bien "otro pesado con la misma duda... ¡¡pero si es algo básico!!" o cosas similares.

Este pensamiento lleva automáticamente (si no se controla) a la dejadez, a la disminución de la motivación por la venta... y, por lo tanto, en muchas ocasiones, a perder la venta por no haber "vendido", por no haber transmitido entusiasmo, ganas de informar y ayudar al cliente... en definitiva, por haber hecho mal el trabajo.

La próxima vez que esto te ocurra piensa en tu primer día en la tienda o en tu primer día como comprador de teléfonos móviles, de ordenadores o de tu primer coche. ¿Te lo sabías todo al dedillo? ¿Acaso no tuviste que preguntar cosas que para quien tenías enfrente eran obvias? ¿Te trataron como a un pesado más o te trataron con entusiasmo? ¿lo notaste? ¿agradeciste ese entusiasmo y buena predisposición, a pesar de saber que para la otra persona lo que te estaba contando era básico? ¿o detectaste que estaba tan aburrido de contar lo mismo que hasta tú te aburriste o tenías unas ganas locas de marcharte por no ser capaz de aguantar a esa persona tan apática?

Si dicen que por teléfono se nota si una persona, a la que simplemente escuchas, está sonriente y positiva... ¿qué no se notará en una venta cara a cara, en la que el lenguaje corporal nos deja totalmente al descubierto?

La próxima vez que te vuelvan a hacer la misma pregunta que ya te han hecho mil y una veces, piensa en que eres tú quien la hace, en aquel primer día en el que tú también tenías esa pregunta tan básica... y trata de responder con todo el entusiasmo y actitud de ayuda de la que seas capaz. Notarás la diferencia seguro. Ponerse en el lugar del cliente, la diferencia entre vender o no vender...

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"Antes de juzgar a alguien, camina con sus zapatos durante 3 meses"
PROVERBIO CHINO

COMIENZA BIEN EL DÍA

Hoy me he dado cuenta de algo. Bueno, hoy no. Hace tiempo. La diferencia es que hoy, además de darme cuenta, voy a hacer algo. Y ahí está la diferencia, en cambiar el inmovilismo por la acción.

En clase de inglés, por unas cosas o por otras, ha salido el tema de una charla motivacional de Emilio Duró que merece muy mucho la pena ser vista (dura 1h 30'. 90 minutos de auténtico oro, no lo dudes). El caso es que he comentado que a mí me gustó, pero cuando terminé de verla, me dio un bajón que me duró 2 días.

¿Cómo es posible que después de uoir n mensaje tan potente y tan positivo pueda pasarme esto? ¿Cómo puede ocurrir que después de oir una charla tan motivadora, tan incitadora puedan venir 2 días tan negros?

No le he dado vueltas, pero de repente, cuando volvía a casa, me ha venido la respuesta: me dio el bajón porque lo he leído muchas veces. Bueno, para ser más correcto: de tantas veces que lo he leído. Y ahí está el matiz. Siempre lo más importante está en los pequeños detalles. Lo he leído tantas veces... ¿y qué he hecho? ¿he comenzado a aplicarlo? ¿de qué vale leer, interiorizar si no va acompañado de la acción? Pues de nada, claro está.

Así que he decidido ponerme este video de los marcianitos con el que el señor Duró cerraba la charla, y que de alguna manera resume todo lo dicho en la misma.

He decidido que voy a grabarme el video en un CD, para verlo todos los días, a primera hora de la mañana, en el reproductor del DVD, para que no tenga excusas ("me lo veo en el trabajo, nada más llegar. Prometido. Palabrita del niño jesús", pero un día surge una reunión, otro un asunto urgente, otro día la abuela fuma, etc)

Os contaré si lo pongo en marcha, y los objetivos conseguidos. Como se dice en el video, hay que intentarlo una y otra vez, felicitarse por los pequeños pasos (aprovecho para felicitarme públicamente, y de paso también para comprometerme, públicamente, por mi pequeño paso), analizar por qué no se ha conseguido y seguir intentándolo hasta conseguir el objetivo.

"El mundo está en manos de aquellos que tienen el coraje de soñar y de correr el riesgo de vivir sus sueños"ALBERT EINSTEIN